Perfil en taza: sabores limpios y definidos, acidez brillante, cuerpo medio y notas cítricas o florales.
Las cerezas maduras se seleccionan cuidadosamente y se despulpan para retirar la cáscara exterior y parte de la pulpa, dejando expuesto el grano con su capa de mucílago.
Los granos recubiertos con mucílago se colocan en agua entre 12 y 36 horas.
Durante este proceso, las enzimas y bacterias naturales descomponen los azúcares del mucílago, potenciando los sabores del café.
Después de la fermentación, el mucílago se elimina completamente mediante un lavado con agua fresca, dejando los granos limpios y listos para el secado.
Los granos se secan al sol sobre camas africanas o en secadoras mecánicas, hasta alcanzar el nivel de humedad ideal para conservar su calidad y aroma.
El proceso Honey es una forma intermedia entre el café lavado y el natura
Las cerezas maduras se despulpan cuidadosamente, retirando solo la cáscara exterior y dejando parte del mucílago (pulpa pegajosa) adherido al grano.
Esta capa dulce es la que da el nombre “Honey”, por su textura similar a la miel.
Los granos se extienden para secarse con el mucílago aún presente.
Durante este proceso, los productores controlan cuidadosamente la temperatura, humedad y tiempo de exposición para evitar fermentaciones indeseadas.
Según la cantidad de mucílago que queda y el tiempo de secado, se obtiene un perfil distinto:
Yellow Honey: secado rápido, sabor equilibrado y limpio.
Red Honey: secado más lento, dulzura frutal con notas de miel y frutas maduras.
Black Honey: secado prolongado bajo sombra, sabor intenso y cuerpo denso.
Cada lote se supervisa manualmente para asegurar el color, la textura y el perfil de sabor deseado.
El resultado es un café con notas dulces, gran cuerpo y complejidad, fruto de la paciencia y dedicación artesanal de los productores.
Perfil en taza: cuerpo intenso, sabores frutales (como frutos rojos o tropicales), dulzor pronunciado y acidez más baja.
Se seleccionan cuidadosamente las cerezas más maduras, asegurando que estén en su punto óptimo para conservar la dulzura y complejidad del sabor.
Las cerezas se extienden completas, sin despulpar ni lavar, sobre patios o camas africanas.
Durante este proceso, se voltean constantemente para mantener un secado uniforme y evitar mohos o fermentaciones no deseadas.
Mientras las cerezas se secan, los azúcares naturales y compuestos del fruto se absorben en el grano, aportándole notas dulces, frutales y complejas al café final.
Una vez alcanzado el nivel adecuado de humedad, las cerezas secas se despulpan mecánicamente, retirando la cáscara exterior y el pergamino que protegen al grano.
El proceso natural produce cafés con gran cuerpo, aroma intenso y perfiles afrutados, ideales para quienes buscan una experiencia sensorial más vibrante y auténtica.